Son 200 preguntas repartidas en seis categorías: historia, ciencia, arte, geografía, deportes y cultura popular. Cada carta lleva impreso su nivel de dificultad, así que puedes abrir la caja y armar una partida corta con las fáciles, o estirar la noche con las más exigentes. No hay que preparar nada antes: se baraja, se reparte el marcador y se empieza.
Las cartas son de cartulina gruesa con esquinas redondeadas. Aguanta bien las manos sudorosas de sobremesa y las manchas de café que aparecen cuando la partida se alarga. La tipografía es redondeada y grande, pensada para leerse en voz alta desde el otro lado de la mesa sin forzar la vista.
La guía que viene dentro de la caja incluye tres variantes pensadas para grupos mixtos, donde conviven quienes saben mucho y quienes prefieren ir entrando de a poco. Las reglas para cronometrar respuestas y repartir puntos están explicadas en una sola página, sin párrafos largos ni letra pequeña.
Si el grupo es de dos, conviene jugar por categorías y no por equipos. Con seis u ocho personas, lo más cómodo es dividir en dos bandos y dejar que el cronómetro marque el ritmo. La caja no necesita pantallas ni conexión: solo una mesa despejada y sillas suficientes.
El mazo pesa lo justo para llevarlo a una casa ajena sin que se convierta en un bulto. Las cartas vuelven a su sitio sin doblarse y el reverso no se marca con el uso repetido. Es un objeto pensado para guardarse en la estantería y sacarlo cada vez que alguien propone jugar.
La foto de la caja abierta muestra el mazo junto al cronómetro y la pizarra de marcadores, que se venden por separado en el set de accesorios. Si ya tienes tus propias preguntas y solo te falta el equipo, ese set cubre la parte que este mazo no incluye.
Martín Del Valle Chávez, editor de contenido y armador de rondas en Synquizitive
Llevo años armando preguntas para mesas donde se mezclan primos, compañeros de oficina y algún cuñado que cree saberlo todo. De ahí salió este mazo: 200 preguntas repartidas en seis categorías, con tres niveles marcados en cada carta para que nadie quede fuera en la primera ronda. Cuando escribo una pregunta la leo en voz alta antes de aprobarla, porque si tropieza al leerla, no sirve. También reviso que la respuesta sea una sola y no admita discusión, que es lo que suele arruinar una noche de juego.
Si tienes una categoría que quieres ver en una próxima edición, escríbenos a info@synquizitive.com o llámanos al +51 171 3632.